20 de junio de 2009

La madre (silenciada) de la Patria Argentina

María Remedios Del Valle: "La Capitana"
Por Diego Rojas

En 1827, Buenos Aires era una comarca de grandes dimensiones. Según el viajero francés Arsène Isabelle, la habitaban alrededor de noventa mil personas, de las cuales treinta mil eran extranjeros. “Todo anuncia aquí una ciudad comercial, una metrópoli digna de mejor suerte”, aventuraba en un escrito. No se equivocaría. Sin embargo, en esa época Buenos Aires era aún un pueblo que se ahogaba en barro, una ciudad en la que el futuro se construía de promesas. En las inmediaciones de la plaza de la Recova, la iglesia de Santo Domingo, la de San Ignacio o la de San Francisco, un personaje estrafalario vendía empanadas y mendigaba monedas a los transeúntes. Era una mujer negra y vieja que tenía cicatrices en su cuerpo: todos los días llegaba hasta el centro, ya que vivía en un rancho en las afueras donde empezaba la pampa inabarcable. Se hacía llamar “La Capitana”.
Aseguraba que las marcas que portaba eran registros de la guerra por la patria, “de cuando de verdad se peleaba por la patria”, repetía mientras estiraba el brazo para tomar las limosnas que le entregaban los vecinos piadosos de la ciudad, que la consideraban una loca. Otra loca más. El mes de agosto siempre fue de un frío muy intenso, aun en 1827. El general Juan José Viamonte, héroe de la independencia, caminaba por la plaza de la Recova, la actual plaza de Mayo, cuando “La Capitana” extendió su mano. Viamonte se detuvo sorprendido: la cara de esa mujer negra, canosa y vieja le resultaba familiar. Le preguntó su nombre. “María Remedios del Valle”, respondió la anciana. Viamonte hizo un silencio. Luego gritó: “¡Pero si es la madre de la Patria!”.

La historiografía argentina siempre se vio envuelta en contiendas entre corrientes que postularon diversas lecturas sobre los hechos que construyeron a la nación. Mitristas, revisionistas, marxistas: cada tendencia versionó una Argentina para sostener el proyecto político que defiende en la actualidad. Desde la discusión sobre la figura de Rosas hasta el origen real de los colores de la insignia patria, todo ha sido sometido a discusión. Incluso, muchas veces se debatió sobre a quién le correspondía el título de “Padre de la patria”, si a Belgrano o a José de San Martín. Sin embargo, ninguna corriente se detuvo a analizar qué mujer podía detentar el rol de “Madre de la Patria”. Qué figura femenina podía ostentar las virtudes del valor, la abnegación, el patriotismo y haber formado parte de un proyecto político de liberación en los tempranos años de la Argentina.

¿La historia fue escrita bajo el signo de una cultura machista? ¿El país fue solamente construido por los hombres? “Existe toda una construcción social y cultural propia de la cultura occidental y cristiana donde la mujer siempre ocupa un papel relegado y subalterno al hombre. Nuestro país y nuestro continente no son ajenos a esta concepción”, asegura la historiadora Julieta Chinchilla. Sin embargo, María Remedios del Valle reúne los antecedentes necesarios para ser honrada con ese título. Como tantos otros héroes nacionales, posee una característica que los iguala: es una olvidada. Fue eliminada de la memoria historiográfica y del registro del imaginario popular. Además, era negra y pobre. Rasgos que ciertos arquitectos del relato de la patria quisieran extraviar.

Las primeras noticias sobre la carrera de guerra de María Remedios del Valle se remontan a su participación en el Cuerpo de Andaluces que defendió la ciudad en las Invasiones Inglesas. “Durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”, escribió el comandante de ese cuerpo de combate. El 6 de julio de 1810 se incorporó al Ejército Auxiliar para las provincias del Norte, en compañía de su marido y dos hijos: sólo ella regresó viva de las campañas militares de la gesta independentista. Se había embarcado en la conocida Campaña al Alto Perú en la que el abogado y patriota Manuel Belgrano comandaría batallas feroces contra el enemigo colonialista.

Fue parte del ejército compuesto por 1500 hombres, cuyas dos terceras partes formaban parte de la caballería –de los cuales sólo 600 poseían armas de fuego– y que contaba con apenas diez piezas de artillería. Esta escasez de fuerzas no le impidió protagonizar hechos gloriosos de nuestra historia, como el decisivo Éxodo Jujeño, que determinó el fin del avance de las tropas enemigas, y las victorias en las batallas de Tucumán y Salta. Durante las vísperas de la Batalla de Tucumán, Del Valle se presentó ante Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los heridos de las primeras líneas de combate. Belgrano, siempre reacio a la participación femenina en sus tropas, le negó el permiso. Pero esa mujer era empecinada. Durante la contienda, se filtró entre las líneas de retaguardia y llegó al centro de la conflagración, donde asistió y alentó a los soldados a batir al enemigo. La soldadesca, que era consciente del rol histórico que cumplía en esa lucha denodada contra los realistas, comenzó a llamarla la “Madre de la Patria”. Belgrano no pudo más que rendirse ante la evidencia de su valor y la nombró Capitana de su ejército. Comenzaba la breve leyenda que protagonizó María Remedios del Valle, eliminada de la memoria argentina hasta la escritura de estas líneas.

Cantaba John Lennon que la mujer es el negro del mundo. ¿Por qué sorprenderse del silencio que rodea a la historia de Del Valle si no sólo pertenecía al género femenino, sino que además tenía la piel oscura? La sociedad argentina, y los discursos que la construyeron, fueron pródigos en exclusiones. Las mujeres criaron a los hijos varones que hicieron la Historia, los negros no existieron. Sin embargo, desde Juana Azurduy comandando las tropas antirrealistas hasta la audacia de Mariquita Sánchez de Thompson en los días de preparación de la revolución de Mayo, pasando por una Machaca Güemes convertida en santo y seña del troperío salteño, las mujeres tuvieron un papel relevante en la historia de la independencia, sólo limitado por la coyuntura de la época, que la relegaba al lugar del solaz del varón guerrero.

Y no se debería olvidar que la población negra de Buenos Aires censada en 1810 arrojó la cifra de 9.615 personas de origen afro que convivían con 22.793 blancos, es decir más del 20 por ciento. Los negros argentinos fueron una parte sustancial e imprescindible de la lucha independentista, al punto que llegaron a cubrir el 65 por ciento de los puestos de batalla en las tropas comandadas por Belgrano y San Martín. En 1848 Domingo Faustino Sarmiento, el gran estadista y escritor, escribió en su diario de viaje a los Estados Unidos: “La esclavitud de los Estados Unidos es hoy una cuestión sin solución posible; son 4 millones de negros, y dentro de 20 años serán 8. Rescatarlos, ¿quién paga los 1.000 millones de pesos que valen? Libertos, ¿qué se hace con esa clase negra odiada por la raza blanca?”. Durante su presidencia, inaugurada en 1868, sobrevendrían la fiebre amarilla y la Guerra de la Triple Alianza, acontecimientos a los que se le atribuye el exterminio de los negros en el país. En 1887, el censo oficial computó sólo un 1,8 por ciento de negros sobre el total de la población.

Más tarde, el Estado se encargaría de silenciar su historia y los aportes que realizaron a la construcción de la nación. El espíritu europeísta de las clases dirigentes necesitaba una historiografía que contemplara un destino blanco y cristiano. A tal punto llegaron que los primeros retratos del general San Martín, en los que se notan sus rasgos amerindios, fueron españolizados mientras se lo elevaba a la categoría de héroe nacional. Aunque al sentido común argentino le guste señalar que descendemos de los barcos transoceánicos, un estudio realizado por Daniel Corach, que dirige el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la UBA, demostró que un 56 por ciento de la población tiene marcadores genéticos amerindios. O lo que es lo mismo: la mayoría de los habitantes del país tiene en su árbol genealógico algún poblador originario. Si ese dato es ignorado, ¿cómo extrañarse, entonces, por el olvido al que fue relegada la vida de María Remedios del Valle, una prócer que era mujer, negra, pobre y vieja?

El 14 de noviembre de 1813 las tropas del general Belgrano se enfrentaron a los realistas en Ayohuma, comandadas por el general español Joaquín de Pezuela. Los colonialistas venían de un triunfo en Vilcapugio, donde atacaron por sorpresa, y en la localidad salteña eligieron la misma táctica. Y tuvieron éxito. Después de una jornada de briosos enfrentamientos, sobre el campo de batalla yacían doscientos cadáveres de las tropas patriotas. Hubo otros doscientos heridos. Los españoles apresaron a quinientos soldados, entre los que se encontraba la capitana María de los Remedios del Valle, que había luchado a la par de sus compañeros de regimiento y que había sido herida de bala.

Las tropas dirigidas por Belgrano habían combatido más con prepotencia de victoria que con recursos para alcanzarla: habían protagonizado numerosos actos de valor para expulsar a una armada colonialista que los doblaba en combatientes y piezas de artillería. Pero fueron derrotados. Los realistas se encarnizaron con Del Valle: fue sometida a nueve días de azotes públicos. Una medida ejemplificadora: la saña sólo se explica como una decisión de sus captores para que su actitud no cundiera: a las mujeres les estaba vedado el arte de la guerra; a las negras, el espíritu de la heroicidad. Pudo escapar y regresó a las escuadras belgranenses.

Continuó empañando las armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña. Nunca perdió el mote de “Madre de la Patria” entre la soldadesca y seguía con la fiebre de los fanáticos los derroteros de la bandera celeste y blanca. Cuenta Enrique Loudet, profesor de Historia, que cuando el pabellón patrio fue jurado en Jujuy, se la vio arrodillada junto a Martín de Güemes, el patriota salteño, y a Juan Antonio Álvarez de Arenales, uno de los hombres destacados de Belgrano. El hombre que la había designado capitana había decidido entregarle el mando de las tropas al general San Martín. Belgrano regresó a Buenos Aires, donde, en un primer momento, se ordenó su arresto debido a las derrotas militares sufridas. Fue absuelto de las acusaciones y liberado.

El 20 de junio de 1820 murió en Buenos Aires: había empeñado un reloj para pagarle al médico que lo atendía, tal era su grado de pobreza. Sólo un diario, El Despertador Teofilantrópico, consignó la noticia de su fallecimiento. A nadie más le importó. Del Valle lo recordaría siempre y, relegada por las autoridades porteñas al olvido, se lamentaría de la pobreza en que había muerto su general. Mientras tanto, ella vivía una miseria aún peor.

“¡Pero si es la madre de la Patria!”, exclamó el general Viamonte cuando reconoció, debajo de los harapos y las canas, a María Remedios del Valle. “Es ‘La Capitana’, la que nos acompañó al Alto Perú, es una heroína”, explicó a sus acompañantes. Conmovido, decidió ampararla y, diputado en la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1827 presentó un proyecto para resarcir el injusto abandono en que se encontraba y otorgarle una pensión que reconociera los servicios prestados a la patria. Veintitrés accedió a las actas de la sesión del 18 de julio de 1828, cuando por fin se debatió el tema.

El diputado Gamboa solicitó documentos que acreditaran el merecimiento de la pensión. Viamonte tomó la palabra: “Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al Ejército de la patria desde el año ‘10. Es conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el Ejército. Es bien digna de ser atendida: presenta su cuerpo lleno de heridas de balas y lleno, además, de cicatrices de azotes recibidos de los españoles. No se la debe dejar pedir limosna (...) Después de haber dicho esto, creo que no habrá necesidad de más documentos”. El diputado Aguirre objetó que Del Valle había rendido servicios a la Nación y que ellos eran los representantes de la provincia y el diputado Alcorta señaló que hacía falta más documentación. El debate se volvió ríspido: varios legisladores negaban la posibilidad de una pensión como las que recibían otros soldados de su categoría.

Tomó la palabra Tomás de Anchorena: “Efectivamente, esta es una mujer singular. Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el Ejército. No había acción en que ella pudiera tomar parte que no la tomase y en unos términos en los que podía competir con el soldado más valiente. Admiraba al general, a los oficiales y a todos cuantos acompañaban al Ejército. Belgrano era un general muy riguroso: no permitía que siguiese mujer al Ejército y ésta era la única que tenía la facultad para seguirlo. Yo oí al mismo Belgrano ponderar la oficiosidad y esmero de esta mujer. Ella debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano y, donde quiera que vaya, debe ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a un general”. Luego de un arduo debate se decidió otorgarle la pensión y no sólo eso: a pedido del diputado Lagos, se votó crear una comisión que “componga una biografía de esta mujer y se mande a imprimir y publicar en los periódicos, que se haga un monumento y que la comisión presente el diseño de él y el presupuesto”. La sesión se cerró entre aplausos de emoción. Fue incorporada a la plana del Ejército por el gobernador Juan Manuel de Rosas y la mujer decidió cambiar su nombre por el de Remedios Rosas. Sin embargo, la Madre de la Patria murió en la miseria, sin dejar de mendigar monedas o alimentos en las calles céntricas de aquel Buenos Aires decimonónico.

La Historia argentina está llena de estos ejemplos de desmemoria: somos un país experto en el ocultamiento. El Estado y su burocracia vencieron y María Remedios del Valle murió sin cobrar un solo peso, sin monumento que la homenajee y sin un texto que cuente su vida. Tal vez, hasta este momento, en que estas líneas –que se escriben en vísperas del Día de la Madre– intentan rescatarla del olvido.

Investigación: Jorge Repiso

Este texto no es de mi propiedad, está copiado íntegramente de Aquí.

La nota completa de esta pequeña biografía Aquí.


18 de junio de 2009

Argentina racista....

"Si tu piel es negra, entonces no eres de Argentina": Un pensamiento demasiado instalado en la mentalidad colectiva de la Argentina, donde se olvidó y borró a su comunidad negra (no únicamente, recordemos a los aborígenes también, que fueron masacrados por aquellos supuestos "próceres" que hoy tienen bustos, himno y se les toma de ejemplos: Sarmiento, Roca, San Martín, etc)
Hace unos años la activista por la visibilidad de la comunidad negra en Argentina María Magdalena Delamadrid, sufrió verdadera discriminación en el Aeropuerto Internacional de Buenos Aires: Ezeiza. Le habían retenido en el aeropuerto por portar un pasaporte argentino con su foto: el rostro de una mujer negra. El aeropuerto se escandalizó y sin más pruebas que ese pasaporte y la piel de la mujer la detuvieron, sospechando falsificación de documentos. Indignante.
Noticia aquí.
María Magdalena Delamadrid es la tataranieta de un esclavo liberado que trabajaba con el general Lamadrid y se enamoró de Pepa, una esclava que compró para darle la libertad y después casarse. La mayoría de los descendientes de él nacieron después de 1813 cuando en el país se dio libertad a los hijos de los esclavos.
Esta mujer ha vivido, como toda la comunidad negra, en la completa invisibilidad para la poblacion Argentina.
En busca de exigir y buscar otras personas de la comunidad, desarrolló la fundación "Àfrica Vive", organización no gubernamental que busca investigar y recopilar información sobre la comunidad descendiente de personas negras que vive en la Argentina.
Emprendió un asombroso proyecto que intentó censar la comunidad descendiente de negros y negras en la Argentina, con unas fuertísimas dificultades:
1- muchaos personas desconocían sus orígenes,
2- otras simplemente los negaban. Con las generaciones y la mezcla con blancos y blancas ha hecho que muchos de los y las descendientes de personas negras terminaran por perder el color de la piel, y por más que sabían que tenían una abuela o un tatarabuelo negro, lo negaban ante el censo.(notar que socialmente es más "deseado" ser descendiente de europexs que de negrxs)
3- Para dicho censo, nunca han recibido apoyo del estado. La "mención" de la comunidad negra por parte de un "representante del pueblo" puede ser ejemplificada con una frase de un ex presidente de la Argentina: Carlos Menem que había dicho alguna vez "en Argentina no existen los negros; ese problema lo tiene Brasil". (Notar la palabra "problema")
Con respecto al punto 3, Lamadrid le pidió al estado que al menos en los censos de población realizados cada década se incorporasen preguntas de ascendencia de etnias. El Estado se negó y explica:
'Estamos haciendo el censo por nuestra cuenta, primero nos querían ayudar con 1000 pesos, hoy nos ofrecieron 5000, o sea, me están tapando la boca para que no le haga un juicio al INDEC. Porque mi idea, no es esperar 10 años, sino hacerlo en cinco y poner la tilde y después le voy a cobrar al INDEC. Ellos no quieren hacerlo, no les interesa poner la tilde. No es que lo pida yo porque se me antoja a mí, lo pidieron los indígenas y les dijeron que no. Acá si no gritas, no hay derecho para nada'
María Magdalena Delamadrid
Lamentablemente este proyecto no logró concretarse, y posteriormente, La Universidad de Buenos Aires, con fondos del Conicet, y de la Secretaría de ciencia y Técnica, junto con investigadores de la Universidad Tres de Febrero con fondos del Banco mundial, lograron realizar este censo, que estimó que el 5% de la población argentina desciende de negros y negras, mientras que un 20% de la población argentina sospecha ser descendiente, pero no está por completo seguro. Algo aún más sorprendente es el análisis genético hecho a la población argentina al azar en algunos hospitales, que demuestran que alrededor del 10% de los habitantes del conurbano bonaerense (es decir, cerca de la capital federal de Buenos Aires) tienen marcadores genéticos que confirman su ascendencia africana.
Y sin embargo, a pesar de ello, a pesar de 2 millones de personas entre afrodescendientes y afroargentinas son invisibilizadas ante el pensamiento de "en Argentina no hay gente negra".
2 .000.000.
Hay que releerlo supongo: Dos millones de personas.
Esto es lo que muchos dicen "minoría, no importa". Invitaría a releerlo: Dos millones.

Pero otra cuestión tremenda, perversa y horripilante que le ocurre a la comunidad negra es, o mejor dicho, fue su proceso de invisibilización. Durante la época del Virreinato, hemos estudiando en nuestras escuelas, que la comunidad negra era usada como esclavxs. Muchas personas de esta comunidad eran traídas desde África ilegalmente, o comercializados entre otras potencias (como Portugal, Francia, España, Inglaterra) para usarlos como elementos de trabajo. Muchos de ellos eran enviados a minas, en el norte del país, porque los aborígenes esclavizados morían "demasiado rápido" en el trabajo de la minería, y los colonialistas de esa época preferían a la etnia negra, en lugar de la local, por su resistencia a trabajos muy duros.
Cuando se produce la "Revolución de Mayo", y de abole la esclavitud tres años después, tenemos que ya los hijos de estas personas pueden ser libres, no así los que ya eran esclavos. Muchas parejas se compraban mutuamente para tener la libertad, o si su pobreza era demasiada, el hombre compraba a la mujer para darle su libertad y que pudiera estar con sus hijos. Historias desgarradoras si las comienzas a investigar.
El hombre negro participó en todas las acciones bélicas de la Argentina: llegó a ellas ya sea compulsivamente por la “Ley de rescate”, ya sea por la promesa de la libertad si prestaba cinco años de servicio militar. Su incorporación fue paulatina, pero siempre ocupando los puestos más peligrosos en el campo de batalla, desempeñando las tareas más desagradables en el mantenimiento y sufriendo a menudo la humillación y el escarnio por su condición de esclavizado.
La muerte masiva de africanos y afro-americanos reclutados para el Ejército de Los Andes fue un hecho reiterado durante la campaña de Chile, Perú y Ecuador, entre 1816 y 1823: de los 2500 soldados negros que iniciaron el cruce de Los Andes fueron repatriados con vida 143.
Los sobrevivientes de la Guerra de la Independencia –y otras tantas– no fueron dejados libres a pesar de la promesa de libertad si cumplían cuatro años de servicio militar. Los sobrevivientes de guerras internas casi inmediatamente integraron filas en la guerra contra Brasil (1825 a 1828). Los sobrevivientes fueron absorbidos por las guerras civiles entre unitarios y federales. El Brigadier General y Gobernador de Buenos Aires, Don Juan Manuel de Rosas los convocó para formar el Batallón Provincial y el Batallón Restaurador.
Años después, las batallas de Caseros, Cepeda y Pavón los tuvieron enfrentados en uno y otro bando. Con el fin de la Guerra de la Triple Alianza, contra Paraguay (1865-1870), pareció concluir el calvario del hombre negro en las Fuerzas Armadas. Años después, con la Nación ya pacificada, era una situación común encontrar en las calles de Buenos Aires o de otras ciudades del país a los negros viejos, antiguos combatientes, pidiendo limosna para sobrevivir. Muchos de ellos presentaban miembros mutilados, cicatrices o graves impedimentos locomotrices.
La libertad de las personas de la comunidad negra en 1913 es considerado por algunxs historiadorxs como un recurso legal para "deshacerse" de los esclavos débiles, enfermos o lisiados que constituían una carga económica para sus amos
, y es así como los archivos del Cabildo confirman que esto fue tan frecuente que se hizo necesario prohibir el abandono de los esclavos heridos en las calles de la ciudad.
Pero esto, aún así, no es lo más espantoso. Con la "libertad" obtenida a posteriori de 1913, se los comenzó a invisibilizar en un proceso de borrado en las estadísticas, en la historia y en la cultura.
Esto fue producto del fomento del eurocentrismo tan brutal que padecían las elites dominantes dela época (y lo siguen padeciendo actualmente):
Tenemos libros de historia diciendo que la comunidad negra de la que "hoy carecemos por completo" a pesar de tener una historia donde uno de cada tres blancos era un negro - casi siempre esclavo - se "extinguió" por dos causas:
- la fiebre amarilla que muchas veces azotó a los países de sudamérica en el siglo XIX.
- La guerra con el Paraguay (en donde se envió a muchos hombres de la comunidad negra)
Entonces tenemos que, mágicamente, los hombres negros desaparecieron por una guerra, y por una enfermedad que no extinguió a los europeos,extinguió a las negras viudas y sus hijxs.
La Verdad aquí es que históricamente se relegó a los hombres y mujeres negras libres, a la más absoluta pobreza.
Lamadrid habla al respecto:
'Si sos negro, no podés tener un buen trabajo, un buen estudio, una buena casa, eso no, no porque es para los blancos, está comprobado de que no son todos blancos. Los negros están pero están donde hay pobreza. Acá el negro no pudo estudiar, y si han podido estudiar y si han podido blanquearse son blancos. Te digo porque han llamado acá (a la asociación) diciendo: 'Soy blanca, me tiño el pelo como para parecer más blanca todavía porque es la única forma de encontrar un trabajo'. Si hay un trabajo para dar, no se lo van a dar al negrito, se lo van a dar al blanco. La buena presencia la tiene el blanco, nunca la va a tener un negro por más que se vista bien'
La comunidad negra no diminuyó por arte de magia, por enfermedades, por guerras. La hicieron desaparecer de una forma brutal. La callaron, la empobrecieron, la limitaron, y así, lograron invisibilizarla por completo.
Es impresionante cómo el discurso de los próceres argentinos, lleno de racismo y xenofobia hacia aborígenes como a negros, busca borrar continuamente la idea de la presencia negra en la población:
Domingo Faustino Sarmiento (el que se considera el "Padre de la cutura y la educación en Argentina"), a principios de 1900, afirmaba que en "los diez siguientes años no habrá afroargentinos y que aquel argentino que quiera ver un negro tendrá que ir a Brasil".
En otras de sus frases Sarmiento dice: "Llego feliz a esta Cámara de Diputados de Buenos Aires, donde no hay gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir patriota".
El 6 de julio de 1976, el diario La Opinión de Bs. As. publicaba una nota titulada "Los negros han desaparecido del ámbito de Buenos Aires" firmada por el escritor y periodista, Blas Matamoro.
Juan Carlos Onganía (presidente de facto de la Argentina) en 1966 llevó a cabo la clausura del Shimmy club, uno de los espacios culturales más importantes de los afro-argentinos y los militares trasladaban a Ciudad Evita (lugar con altos índices de pobreza) a la comunidad africana que habitaba la Ciudad de Buenos Aires.
Posteriormente, la elite residual de los golpes de estados, mantenía ese mito, como muestra por ejemplo los comentarios de José Ingenieros, uno de los sociólogos más importantes de Argentina que en 1883 decía que en Buenos Aires no había negros por la calle, y que ver un negro era objeto de curiosidad.

Es racista al extremo tener que estudiar en las escuelas primarias y secundarias textos que dicen que somos descendientes de europeos, cuando en ese mismo curso HAY gente descendiente de aborígenes, y puede haber descendientes de negrxs que perdieron la pigmentación por las sucesivas mezclas o bien puede haber niños y niñas afroargentinos. Es seguir implementando la invisibilidad, ypor sobre todo, olvidarse de que no sólo los blancos "vivieron" la historia.
En los colegios, base de la cultura general de un individuo, no se aprende ni sobre sexismo, ni cuestiones de género, ni sobre racismo, si sobre diversidad sexual, ni sobre inclusión. No se aprende nada realmente útil y a conciencia, se repiten frases sin sentido como "discriminar está mal" pero luego utilizan la palabra "negro" de forma despectiva hacia personas aborígenes o de escasos recursos. NO se aprende nada.
Y como esto no les afecta a los descendientes de europeos, de clase media acomodada, de traseros calentitos en sus asientos privilegiados, no les importa aprender, y no les importa respetar, porque el universo todo está de su lado, y cualquier crítica a su visión generará de inmediato una contestación única y tajante: "eres un/una exageradx"
Ésta es la Argentina que existe.
Y no vengan a decir "no todxs somos así" porque lo que pesa en poder es la masa dominante y privilegiada, no una minoría conciente y que se queja de que la metan en una saco grande cuando ser conciente de estas cosas, como dice mi amiga Noir, no es un hecho para que te den "galletitas de premio". Si eres conciente de la situación real de las minorías, no pides que, en tu lugar privilegiado, te aplaudan por serlo. Es algo que TODOS y TODAS deberíamos ser, sin que el serlo fuera la excepción, fuera lo "raro".
Cuanto más poder, más responsabilidad. Y eso, es algo que toda persona privilegiada, blanca, heterosexual, de clase media o alta DEBE - si, es una cuestión de deber moral, no de un condicional 'debería', como si no fuera su responsabilidad del todo - ser completamente conciente y exigir, en pos de ser coherente con su supuesta "conciencia" , el poder para las minorías, el no invisibilizarla, el pelear con ellas por sus derechos, y por consiguiente, ceder su propio poder de persona acomodada, en pos de esas minorías luchadoras.
Argentina ES racista, ES machista, y ES intolerante con la diversidad sexual.
Decir lo contrario, es no vivir la realidad.


Links para ampliar información o de donde se extrajo fragmentos:
Racismo en argentina
Afroargentinxs en búsqueda de sus orígenes
Pasado y presente de lxs Negrxs en Buenos Aires
Entrevista a María M. Lamadrid
Genocidio Negro en la Argentina
Estudios afroamericanos y africanos en América Latina : herencia, presencia y visiones del otro
Comunidad negra africana en la historia Argentina
¿Hay negros en Argentina?
Alto consejo de las comunidades negras en España
Afroamericanas - Blog de Cultura, ensayos y visiones de la comunidad afrodescendientes en América


Detalle al margen:
Fragmento del Blog: Afroamericanas: Para verl a entrada completa, click Aquí
"Como festejo del día de la madre, la revista Veintitrés rescató del olvido histórico a María Remedios del Valle, una mujer negra que combatió en el ejército de Manuel Belgrano -quien le otorgó el grado de Capitana del Ejército.
La tapa es concientemente provocativa. La osadía de publicar, en nuestro país, a una mujer negra como "La Madre de la Patria" no cambia la situación de injusticia que viven los afrodescendientes, pero con cada gesto de extrañeza y neurona(s) que se mueva(n) en la cabeza de quienes la vean en los kioscos algo se habrá ganado.
Además, quienes conocemos la larga militancia de Miriam Gomes por la causa afroargentina creemos que, efectivamente, es el mejor modelo para encarnar a su valiente antecesora."
Para seguir leyendo, o leer la revista, aquí

International Blog Against Racism Week

http://community.livejournal.com/ibarw/
This year's IBARW will take place between July 27 through August 2.
IBARW = International Blog Against Racism Week.
The completely optional theme is global. I'd particularly love entries on race and racism from a global perspective, on post-colonialism, on the aftereffects of imperialism, on grassroots movements coming out of the Global South, and etc.
Entries in non-English languages are especially appreciated!

Intento de Traducción :
Este año la SIDBCR tendrá lugar desde el 27 de Julio Hasta el 2 de Agosto
SIDBCR= Semana Internacional del Blog contra el Racismo
El tema opcional es gobal. Particularmente adoraría entradas de racismo desde perspectivas globales, o posteriores al colonialismo, o efectos adversos del imperialismo, etc
Entradas en idiomas que no sean el inglés serán especialmente apreciadas.

31 de mayo de 2009

La Linda y Tierna Familia

No lo puede evitar. Gracias al video que me envió Geli, hago esta entrada a las apuradas, pero más que nada por la indignación. No sé cómo canalizar tanta indignación ante tanta, pero tantísima corrupción en el gobierno Argentino, tanto doble discurso, tanto dinero, tantas mentiras, tanta...mierda.
Para quien viva o no en la Argentina, es un video recomendable.
La Familia Kirchner Robando
Y aquí una lista que está llegando a las 200 medidas o hechos corruptos del gobierno de los kirchner.

5 de mayo de 2009

Minoría invisible entre las minorías

Lesbianas transexuales hablan...

Esto va en pos de reeducar minimamente y concientizar, luego de un asqueroso programa de estupidez que ridiculizó a una transexual lesbiana en España.
Aquí, una recopilación de lo que es ser, y sufrir la transexualidad lésbica en una sociedad estigmatizadora: minoría invisible entre las minorías.

CARLA REPRESA, MUJER TRANSEXUAL LESBIANA Y ACTIVISTA DEL COLECTIVO GTLB de Fuerteventura
Mujer a partir de los 40
Carla Alba es transexual lesbiana tras media vida como hombre
No se levantó un día sintiéndose Carla. Al contrario, asumir su nueva identidad femenina le llevó años de caos mental y depresiones, sobre todo porque el cambio se produjo cuando había superado la cuarentena. «Mi cabeza se empeñaba en decirme que era mujer y se daba de golpes contra la realidad de tener un cuerpo de hombre y actuar como tal». A pesar de que encontrar su identidad le ha costado años y enfermedades. «El mío ha sido un camino duro e incluso peligroso físicamente pero, cuando consigues ese equilibrio, te das cuenta de que ha valido la pena».

Debido a su edad, 58 años, y a los riesgos físicos de la operación del cambio de sexo, esta ingeniera técnica rechaza por ahora pasar por el quirófano pero comenzó un tratamiento hormonal para conseguir el cuerpo de mujer que realmente es. «Me dio miedo. Son seis o siete horas de operación, más luego un postoperatorio largo. Mis hijos también me avisaron del alto riesgo que podría suponer a mi edad». Por eso anuló la fecha de la entrada en el quirófano, «pero todavía no descarto volvérmelo a plantear».
Cada vez que la llaman Carla, se siente feliz. No es para menos. «Date cuenta que he asumido con 40 y pico años que he vivido como un hombre, a pesar de sentirme mujer. Lo más fácil hubiera sido seguir así el resto de mi vida y no dar a conocer mi auténtica condición». Pero no optó por el camino más fácil, que hubiera sido negar la evidencia de su identidad, sino que decidió cambiar de sexo. Desde entonces, se siente en paz consigo misma, «no voy por hay ostentando ni pregonando que me siento mujer, pero tampoco ocultándolo».
Todo el proceso de cambio y asunción de su nueva condición culminó hace unos quince años. «Desde luego, no es levantarte un día y ya está», explica la actual responsable del área de transexualidad del colectivo Altihay de Fuerteventura. Las dudas surgieron con dolorosa frecuencia a lo largo de los años, hasta el punto de que una vez interrumpió el tratamiento hormonal cuando se enamoró de una mujer.
Hasta que una psiquiatra le aclaró su condición. «Me dijo: eres una persona normal. Tienes una identidad femenina pero eres homosexual porque te atraen las personas del mismo género». En resumen, una mujer transexual lesbiana.
A partir de este momento, todas las piezas de su vida encajaron. Infancia, adolescencia y madurez. «Entonces caí en la cuenta de que realmente nunca había tenido un carácter muy varonil y que mi comportamiento había sido realmente femenino en todas las épocas de mi vida».

CASO DE ANITA
Desde que en 1998 se enfundó en el primer vestido de mujer, Anita sólo piensa en el tratamiento y la operación para cambiar de sexo. Ese gesto sepultó años de indecisión, desazón e intentos de suicidio, entre ellos la ingestión de 24 nolotiles o de la caja completa de pastillas contra el mareo.
A pesar de que atrás quedaron casi 30 años como Antonio González Viera (Morro Jable, 1965), Anita todavía tiene una asignatura pendiente. «Todavía me cuesta vivir con este cuerpo, quiero tener el otro, lo que realmente soy: una mujer». La operación del cambio de sexo se vislumbra a lo lejos en su vida debido a la escasa pensión por invalidez que cobra al mes, lo que le obliga a trabajar limpiando escaleras, repartiendo publicidad y otros apaños.
Además de estar en paz consigo misma, Anita ha conseguido el respeto de la gente. «Ya nadie me insulta, como antes. Noto que la gente me quiere y me trata bien». Conseguida la interiorización de su condición, sólo le queda la costosa vía de su transformación externa.

INCREMENTAN DEBATES POR PRIMERA TRANSEXUAL LESBIANA EN CHILE
La destacada activista transexual española y presidenta de la Asociación de Identidad de Género de Andalucía, Kim Pérez, sostuvo sobre la materia que la transexualidad lésbica es desconocida porque " nos dejamos llevar por estereotipos y tendemos a pensar que las trans femeninas tienen que sentirse atraídas por varones y viceversa"
"El mundo transexual en general es muy poco conocido o entendido incluso por las mismas personas transexuales, que también nos dejamos llevar por los estereotipos, y, por lo tanto, menos todavía por los homosexuales y aún menos por los heterosexuales" , dijo.
En un intento de explicar la relación entre transexualidad y lesbianismo, la profesora de Filosofía en Bachillerato, agregó que tales palabras "son aproximativas, pero siempre inexactas".
"Hay muchas formas de transexualidad y muchas de lesbianismo, y muchas intersecciones entre los conjuntos "homosexual" o "transexual", que invitan a definirlos como "conjuntos borrosos". Si para muchos homosexuales, su identidad es borrosa y para muchos transexuales su orientación es borrosa, no es posible definir exactamente lo indefinible", dijo.
Por tanto, añadió a OpusGay, " lo más aproximado que puedo y quiero hacer para una definición de "transexual lesbiana" sería "persona variante de género que ama o a quien atrae una persona situada en el continuo de género femenino ".
El surgimiento de María Isabella Aguayo como activista trans lesbiana del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) fue destacado en Carlaantonelli.com, el sitio transexual más visitado de habla hispana, al tiempo que desató también una férrea defensa entre las activistas españolas respecto a la condición de mujeres de este sector de la población.
Ello, luego que la directora del sitio Rompiendo el Silencio, Erika Montecinos, afirmará que la lucha de las mujeres transexuales es distinta a la de las lesbianas. "Las trans no deben irrumpir en el espacio lésbico feminista ya que a nosotras nos ha costado mucho salir adelante con nuestras mochilas", dijo.
Sus palabras, calificadas de discriminatorias y asociadas al nazismo por Carla Antonelli, también provocaron molestia en Kim Pérez.
Montecinos "manifiesta inconscientemente la tendencia a la división implícita en todo exclusivismo, que debilita el movimiento de las minorías. Por eso yo prefiero hablar de un único movimiento GLBT o gaylesbitrans, con grupos fluidos en su interior, pero sin separatismos ni exclusivismos ni definiciones estrictas", sostiene Pérez.
De hecho, agrega "siempre he tenido la experiencia de combatir por nuestros derechos todos juntos, con asociaciones que pueden ser específicas o compartidas, pero sin apartar nunca a nadie, y eso ha sido agradable y siempre fácil, porque tenemos todos experiencias comunes muy fuertes, tales como la salida del armario o la discriminación".
"También tenemos todos la experiencia de que lo que hemos conseguido, ha sido como obra de todos, por la gran fuerza social que tiene un movimiento GLBT unido ", sostuvo desde España.
Kim Pérez apuntó que cuando "una minoría sexual comienza a definirse definitoriamente y por exclusión, hay que preguntarse dónde va a poner un límite a su exclusivismo" .
"Puede seguir excluyendo a otras personas dentro de sus límites clásicos. Por ejemplo, las lesbianas femme pueden excluir a las camioneras o viceversa, acabando en un estado de neurosis y mil discusiones enfermizas. Los movimientos de las minorías sexuales deben ser inclusivos y no exclusivos para ser fuertes y ganar respeto", puntualizó.


MARÍA ISABELLA: DEFIENDE SUS DERECHOS TRANSEXUAL LESBAINA DE CHILE
Nació en un cuerpo de hombre, pero se siente y es mujer. María Isabella es una transexual lesbiana quien a sus 35 años no conoce a ninguna otra persona chilena con la misma identidad. Ahora da la cara para exigir y demandar sus derechos.
La diferencia con las transexuales conocidas públicamente hasta ahora en Chile, es que a María Isabella le gustan las mujeres. Esta nueva lucha es respaldada desde Europa por la conocida Carla Antonelli. La española criticó además duramente a las activistas que no reconocen la condición de mujeres de las transexuales.

La realidad de María Isabella Aguayo Bahamondes es, sin duda, la más desconocida en el mundo criollo de las minorías sexuales, pues jamás ha sido abordada en ningún espacio, siendo total la ignorancia sobre la existencia de este sector de la población.
Tanto es el temor de los transexuales homosexuales a dar la cara y afirmar su condición en público, que María Isabella a sus 35 años no conoce a ninguna persona chilena con su identidad, teniendo sólo contactos con pares españolas a través de internet.
María Isabella recuerda que gran parte de su vida, en especial su infancia, la vivió con muchas confusiones. “Desde pequeña, desde los cuatro años tuve la noción de estar en un cuerpo equivocado porque me vestía de mujer. Pero lo que más me generaba contradicción era que precisamente me gustaban las mujeres. No encontré orientación o información en ninguna parte”, dice.
En un cuerpo de hombre, y sintiéndose mujer, María Isabella vivió gran parte de su vida, simulando pertenecer al sexo masculino. Como su apariencia física inicial favorecía ello, pudo tener varias novias, pero siempre sintió que algo estaba mal y que debía resolverlo.
“Desarrollé un papel que no era el mío y actuaba como un hombre o lo que creía que era un hombre. En el plano sexual había satisfacción desde el punto de vista de la estimulación genital, pero siempre era insatisfactorio saber que mi cuerpo no representaba a mi identidad, lo cual afectaba mi autoestima. En todo caso, siempre tuve conciencia que estaba falseando mi identidad”, recuerda.
Cerca de los 30 años, María Isabella tomó una de las decisiones más importantes de su vida: se asumió definitivamente como transexual e inició un proceso médico que aún perdura para adecuar su físico a su verdadera identidad femenina.
Hoy, María Isabella se declara “más feliz que nunca”, pues junto a su camino a la reasignación sexual, vive una armónica relación de pareja con una mujer que tiene dos hijos, de 12 y 14 años.
Además, el año pasado decidió organizarse para la defensa de sus derechos, ingresando a las filas del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).
El nuevo referente, apoyado desde España por la reconocida activista trans Carla Antonelli, surge en momentos cuando la directora del sitio criollo Rompiendo El Silencio, Erika Montecinos emitió declaraciones transfóbicas que produjeron total rechazo en el mundo transexual, el cual sin pensarlo dos veces asoció a esta activista lésbica al nazismo.
“Que no se olvide la activista Erika que fuimos las mujeres transexuales quienes iniciamos la revuelta de Stonewall el 28 de junio de 1969, ya que ese bar era frecuentado en su amplia mayoría por personas trans, entre ellas la portorriqueña Silvia Rivera. A veces es necesario recordar la historia, porque si no viene alguien y te la reescribe en un momento”, sostuvo desde España Antonelli.

TRANSEXUALIDAD Y DESARROLLO DE MARIA ISABELLA
Personas como María Isabella son una de las pruebas humanas más concretas de que la orientación sexual; es decir sentirse gay, lesbiana, bisexual o heterosexual; no tiene relación alguna con la transexualidad, entendida esta como la condición en que la persona siente, generalmente desde la infancia, pertenecer al sexo opuesto al que sus genitales y físico indican
Ello porque mientras hay transexuales mujeres que gustan de hombres, también existen las que gustan de mujeres, como es el caso de María Isabella. Lo mismo ocurre en el caso de los transexuales masculinos.
La ahora activista transexual lesbiana indica que sus primeros recuerdos de niñez "fueron tomar conciencia de que yo era trans, aunque no conocía esa palabra. En el jardín infantil mientras los hombres jugaban a ser Tarzán, yo me creía la Mujer Maravilla. Después tomé conciencia de que además era lesbiana".
La condición de transexualidad y lesbianismo, ambas rechazadas fuertemente en Chile, provocaron que María Isabella guardará para sí todos sus sentimientos, sin obtener ayuda de ninguna persona para comprender su condición.
"Aceptar mi identidad fue un proceso largo y doloroso. Al comienzo la negué y bloqueé para integrarme de alguna manera a la sociedad", recuerda.
Al percatarse su familia de los cambios que experimentaba, María Isabella padeció la intolerancia y la incomprensión de sus padres, por lo que tras regresar a Chile, luego de vivir varios años en México y con un intento de suicidio de por medio, optó a los 26 años por vivir sola.
Fue entre los 26 y los 30 años que Isabella continuó con una doble vida, llegando a convivir como "hombre" con una mujer. Al mismo tiempo, sin embargo, fue asumiéndose y se dijo que " no puedo engañar a mi cerebro y ser lo que no soy. La identidad de género es de nacimiento, no se puede cambiar o regular, es un absurdo".
Tras estudiar algunos cursos de filosofía y titularse de técnico agrícola, María Isabella mientras caminaba a su aceptación plena decidió con esfuerzo y dedicación montar su propia empresa de exportación de frutos para garantizar su independencia económica.
"El fundo, de 50 hectáreas, yo lo planté, instalé el riego por goteo, creé las oficinas, hice todo", señala con orgullo, pues su fruta hoy es consumida en los exigentes mercados de Estados Unidos, Europa, Japón y Taiwán. Pero el fundo aún no tiene nombre, " quizás hay algo de proyección mía en ello" , dice.
En la actual etapa de adaptación de su cuerpo, María Isabella cuenta además con el amor de su pareja y el cariño de los dos hijos de ésta, por lo que se siente "más plena que nunca". Ella sabe, sin embargo, que su vida fue dolorosa y, por lo mismo, en un nuevo camino decidió organizarse para ayudar a sus pares, transformándose en la primera activista transexual lesbiana del país.
"Es un deber moral para mí estar a disposición de otros transexuales para entregarles la información sobre tratamientos y apoyos que yo nunca encontré. Por eso ingresé al Movilh", dice.

A su juicio ¿Por qué el mundo transexual lésbico es tan desconocido?
Seguramente por prejuicios, porque al final las exclusiones que vivimos socialmente también las canalizamos dentro del mundo lésbico, transexual y gay. Las transexuales lesbianas viven, por decirlo de algún modo, el temor de comunicarlo a los demás por miedo al rechazo, exactamente que un gay o lesbiana en el entorno social cotidiano. De hecho ya hemos visto como en los Encuentros Lésbicos y feministas se les lleva negando la entrada y participación desde hace años, algo realmente vergonzoso para quienes también reclaman derechos de igualdad.

¿Cómo define desde su experiencia y conocimiento a las transexuales lesbianas?
Son mujeres ante todo, y también lesbianas. Posiblemente para un mejor entendimiento hay que viajar al principio. Una cosa es la orientación sexual y otra bien distinta la identidad de genero. Las mujeres transexuales siempre han sido mujeres, antes y después de su proceso de reasignación; y como tales mujeres existe la misma proporcionalidad de ser lesbianas, heterosexuales o bisexuales que el resto de la población mundial.

¿Es común la discriminación a transexuales lesbianas de parte de activistas lésbicas?
Afortunadamente no es una práctica común, en España, por ejemplo, desde hace ya años que el movimiento lésbico y feminista integra a mujeres transexuales lesbianas en sus filas.
En Latinoamérica distintos colectivos lésbicos ya han alzado su voz ante tan indigna discriminación que pretenden imponer algunos sectores radicales del movimiento lésbico feminista.
Hay lesfobia y sobre todo transfobia, cayendo por esos derroteros del absurdo se terminara diciendo que una mujer que carezca de ovarios ya no es tan mujer como otra. Algo contra lo que ha luchado el movimiento feminista históricamente, en que se deje de considerar a la mujer como un producto, y además de uso exclusivo del hombre. Vamos, que por más que lo analizo lo veo absolutamente demencial y carente de cualquier sentido y principio de la igualdad.
La mujer transexual no es un hombre que se ha "convertido" en mujer, ese es el error simplista que lleva a muchas de las discriminaciones por parte de algunos sectores que no toman un minuto de su tiempo para la reflexión.

PESAMIENTOS DE JUANA RAMOS

Si no vives como piensas acabarás pensando como vives

Habitualmente tendemos a creer que una persona se cambia de sexo principalmente para adaptar su homosexualidad a un estatus de normalización heterosexual. Nada más lejos de la realidad, como demuestra la existencia de diferentes orientaciones sexuales en personas transexuales. La identidad de género por un lado y la orientación sexual por otro son diferentes aspectos de la esfera sexual de la personalidad, independientes entre sí. Existen todo tipo de combinaciones.
Vivimos en un sistema social con una marcada estructura dicotómica de géneros, que asigna un género diferente a cada sexo "biológico" y que determina como ha de ser la conducta del individuo (no solo la sexual) según el género asignado, a lo largo de toda su vida. Y lo hace a modo de vestir con trajes totalmente distintos a las personas: la vestimenta social: el género. Las personas transexuales nos rebelamos contra dicha asignación. Interiorizamos los caracteres del género opuesto, y lo hacemos de forma tan contundente que modificamos nuestra biología para adaptarnos al sistema sexo-género establecido. Nos adaptamos porque al igual que cualquier otra persona no podemos abstraernos a dicho sistema. Nadie puede eludir su influjo. La presión social existente impide poder hacerlo, y por ello, en mayor o menor grado, nos acomodamos en un género, aunque no sea el que nos ha asignado el sistema ("si me siento hombre, aunque me haya sido asignado el género mujer, no sólamente siento y vivo los atributos del género masculino, sino que modifico mi cuerpo para adaptarme a lo establecido, tanto externamente (necesito que los demás vean en mí a un hombre), como internamente (necesito verme yo mismo como hombre en todos los aspectos)"). Con esto no quiero dar por sentado que asumamos todos los atributos del género que sentimos. Sino simplemente que atravesamos esa línea invisible, variable, imprecisa que separa los géneros. Y ello en sí mismo representa un acto revolucionario, un duro golpe a la norma sexista, rígida, estática, arcaica. Un acto revolucionario que mina los pilares mismos del sistema sexo-género, que visualiza la contingencia del mismo y que junto al movimiento feminista provoca un proceso imparable que va desencadenando un nuevo estado de las cosas, un proceso sin vuelta atrás.
Aunque lleguemos a la conclusión de que la necesidad de cambio de sexo es provocada principalmente, cuando no totalmente, por la estructura del sistema social, que tal y como hemos visto es absolutamente sexista, sentimentalmente no podemos abstraernos a su influjo pues vivimos en el, y las construcciones sociales son tan reales para el ser humano como los hechos del mundo físico: "tan real es para una persona por ejemplo saberse y sentirse de nacionalidad gallega, de género masculino o femenino, de una u otra clase social, como para una gacela sentirse perseguida por un león". Y el género constituye precisamente uno de los constructos sociales más profundos, fuertes y esenciales del sistema social. Este es mi punto de vista. Otras personas prefieren atribuir causas biológicas a la transexualidad. Aunque no descarto que puedan en algunos casos darse este tipo de influencias, considero que los condicionantes sociales son determinantes en este sentido.

Tras estas breves notas pasamos a abordar el tema que nos ocupa: la existencia, en general, de personas transexuales con orientación homosexual y ,en particular, sobre las mujeres transexuales lesbianas.

1. Introducción
Nuestra experiencia cotidiana nos muestra la existencia de un elevado índice de lesbianismo entre mujeres transexuales, más elevado que en mujeres no transexuales. En menor proporción constatamos también la existencia de hombres transexuales gays. La realidad es que existen diferencias, aunque a mi juicio tales diferencias no deben constituir motivo de rechazo, ni ser tomadas como absolutas, pero sí deben ser tenidas en cuenta para su comprensión y aceptación. Ejemplos de las diferencias más visibles (variables en cada caso y siempre hablando en términos estadísticos) podrían ser:
*No somos fértiles, en principio.
*No tenemos la regla.
*Las que no nos operamos tenemos genitales masculinos.
¿Podemos imaginar el grado de intensidad con que el sistema social reprime la sexualidad a una lesbiana transexual no operada de genitales? ¿El contundente sentimiento de culpabilidad que le hace sentir? ¿La situación de aislamiento en que la sitúa?
Habitualmente una educación masculina que se materializa en ciertos matices de comportamiento, que no tienen por que ser mejores ni peores, sino simplemente diferentes (estadísticamente hablando).
De la misma forma que existen diferencias, también existen coincidencias:
*La opresión del género masculino que pretende hacernos sentir objetos, juguetes sexuales, que cuando son bonitos son tratados con “cuidado no vayan a romperse”, y que cuando no son de su gusto son despreciados y explotados.
*La pretensión de una heterosexualidad que rechazamos y nos coloca en no pocas situaciones incómodas. Cuando por fin nuestros queridos representantes heterosexuales del género masculino descubren que no constituyen el objeto de nuestro deseo no lo entienden y por supuesto no lo admiten. Siempre, como en todo hay excepciones.
*La pretensión de exigirnos el cuidado de los “pobre hombres que llegan cansados de sus importantísimos trabajos”. El cuidado material, el cuidado sexual...
*Características biológicas dependientes de las hormonas sexuales (distribución corporal de las grasas en las caderas, en los pechos...)
*Formas culturales de ver la realidad y de funcionar en la vida relacionadas con el género, implicando más nuestra afectividad... (¡siempre estadísticamente hablando!, pues las mujeres somos tan diversas que a menudo resulta difícil encontrar parecido entre nosotras)

2. Vivencias
En mi caso el constatar atracción sexual hacia las mujeres (transexuales y no transexuales, no hago distinción), supuso un conflicto personal que requirió un verdadero trabajo de asumirme como lesbiana de forma independiente al de asumirme como mujer. Esta disociación, aunque pueda parecer fácil no lo es, os aseguro que no lo es. Más adelante cada persona va encontrando sus propios modos, formas y valores de género, dentro de un proceso de reconstrucción personal. Y también los aspectos del nuevo género que no admite, que no asume como propios, que se rebela contra los mismos.
Una experiencia que condicionó mi vida en este sentido ocurrió a los dos años de comenzar el cambio de sexo cuando compartí mi lesbianismo en una charla titulada "Lesbianas diferentes", organizada por el Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, con motivo del 28-J. Asistimos una lesbiana negra, una lesbiana sordomuda y una lesbiana transexual. Contamos como vivíamos nuestro lesbianismo desde nuestras particulares diferencias. Tras esta charla supuse que uno de los ámbitos en los que viviría mi lesbianismo de forma más relajada sería el de la esfera político-asociativa. En un principio me sentí aceptada, pero a la vez bastante sóla pues no conocía ni coincidía con ninguna transexual lesbiana en el entorno político por el que transitaba. Mi presencia en colectivos de lesbianas no generaba apenas conflictos. En la mayoría de los casos era una más del grupo, que si bien parecía difícil entender que una mujer transexual pudiera ser lesbiana, al no existir un número suficiente de personas como yo para constituir un subgrupo dentro de un grupo simplemente el grupo me aceptaba como tal.
Con el transcurso de los años el lesbianismo entre mujeres transexuales fue adquiriendo cada vez mayor visibilidad. Este hecho trajo como consecuencia un mayor posicionamiento de los grupos y de los individuos tanto a favor como en contra. Atrás quedaba la situación de uno o dos casos aislados. Comenzaba la creación de una nueva categoría: “mujeres transexuales lesbianas”. Encuentros de lesbianas que restringían el acceso a mujeres transexuales, grupos de lesbianas que expresaban una especial invitación a mujeres lesbianas transexuales, lesbianas no transexuales que comenzaban a meditar sobre la posibilidad de tener o no tener relaciones con lesbianas transexuales, etc...

3. Consideraciones políticas
Bajo mi punto de vista la situación actual en el Estado español hace necesaria una respuesta política a la realidad de las mujeres transexuales lesbianas. Principalmente para contrarrestar las siguientes problemáticas:
*Miedo al rechazo, que en ocasiones genera verdaderas situaciones de angustia y que provoca nuestra reticencia a militar en colectivos de lesbianas, cuando no a reprimir nuestra sexualidad.
*Existencia de enormes prejuicios sobre el tema.
*Situaciones de intolerancia que llegan a darse incluso dentro del movimiento de liberación sexual, que como tod@s sabemos actualmente une a transexuales, lesbianas, gays y bisexuales en una amplia causa común: “contra la norma sexual que nos oprime”.

La mejor respuesta la desconozco. Se me ocurren dos:
a. Creación de grupos de transexuales lesbianas donde podamos manifestar nuestras vivencias, nuestros miedos, sin temor a visibilizar nuestra condición de transexuales. Donde meditemos y derribemos las estructuras que nos oprimen, las estructuras que niegan nuestra sexualidad, las estructuras que pretenden mantenernos apartadas, mantenernos en el gueto.
b. Hacer explícitas las posturas a favor o en contra dentro de los grupos de lesbianas. De esta forma sabremos en qué grupos podremos militar de forma visible, y en que otros grupos podemos ser rechazadas. Lo peor es la situación de ambigüedad-invisibilidad: el estar en un grupo y no saber realmente si el resto de integrantes nos acepta como transexuales, ya que es una situación que genera angustia, desconfianza y conformismo. Ejemplo de esta respuesta lo podemos encontrar en un colectivo de lesbianas alemanas que en su web invitan a participar a todas las lesbianas, haciendo un especial llamamiento a las lesbianas transexuales: “Invitamos especialmente a las mujeres lesbianas transexuales, a diferencia de otros grupos de lesbianas contrarias a dicha condición”.

Fuentes:
http://www.opusgay.cl/1315/printer-76456.html
http://anodis.com/nota/9080.asp
http://www.opusgay.cl/1315/article-76427.html
portal transexual: http://www.carlaantonelli.com/primera_pagina.htm
http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/derivadas/pensamiento_articulos_juana_lesbianismo.htm