No pertenecer...

1 de junio de 2007

 


Se miró en el espejo.

Ser de rostro sin forma. Ser que nombre alguno no adecua su esencia.

Tal vez, sólo el vacío impera en sus formas.

Quizás, sólo el deseo eterno aturde su espíritu.

Miró al espejo, y se contempló.

Una pupila que, negra, se ensanchaba con timidez, a la vez, que sentía una suave adrenalina derramarse por su sangre.

La oscuridad lentamente se mostraba ante ese espejo, que en un pequeño círculo se dilataba con quedo ritmo.

Cerró sus ojos, y los volvió a abrir, para observar sus formas una vez más.

No eran las suyas.

Si embargo, había vivido por varios años con ese cabello, con esa piel, con ese rostro.

Un rostro que nada le mostraba, que nada tenía de sí, o de, al menos, lo que consideraba su ser en sí mismo.

Su imagen no le correspondía.

Pensó que tal vez, el resto del mundo tendría tal sensación.

Luego, pensó lo contrario.

Suspiró.

Bajó la vista, con vergüenza de verse a sí mismo, con tal sensación de enajenación.

Caminó algunos pasos por la habitación, y contempló por la ventana, apoyándose levemente contra el borde de la misma.

Miró la calle de su barrio, pensó en ese barrio, que pertenecía a su distrito. Imaginó su distrito, el cual, conformaba ese país...

Y nada, absolutamente nada, tenía de sí.

Ni calles, ni barrios, ni distritos, ni países...

¿Dónde los vagabundos descansan?

¿En qué forma o lugar, el refugio y la calma le esperan?

Sentimiento de No-Pertenencia...

¿En qué lugar, un ser errante puede encontrar su esencia?

Sólo en la mente demente...