Como sabrán algunas personas, ando de visita en México, aprendiendo muchisimo de su cultura y principalmente de su gente.
Además, para complementar, ando leyendo el libro que me han recomendado aca mis amistades mexicanas de Octavio Paz llamado "El laberinto de la soledad". El autor es misógino, y de la época del 50' o 60'-ya me lo han advertido- pero no por eso deja de explicar, según el criterio de mis amistades, la esencia de la mexicanidad, el porqué o el qué de sus estereotipos, la razón de sus fiestas y básicamente el ser del mexicano promedio.
Creo que haré una serie de entradas. Probablemente no unifique los textos, sino simplemente separe con posts las ideas que a través de los días aparezcan en estas tierras. Una especie de bitácora o diario.Después de todo, esa es la idea básica de los blogs.
No sabía exactamente si hacerla o no, si me correspondía o no, pues no pertenezco a esta cultura, soy un poco de Argentina y el resto de nada, pero eso no me da ningún derecho de llename la boca diciendo que soy algo así como "ciudadanx del mundo", atribuyéndome una quimérica "imparcialidad" como muchas veces he leído/escuchado de algunas personas.
Sin embargo Frodo me propuso que sería una buena idea, y aquí ando, usando su computadora para escribir lo que quisiera que fuera un texto muy humilde de conciencia latina.
Contexto de quien escribe...
He vivido 5 años en España, sé el tipo de mierda que es para con las personas latinas, lo sé por más que vengan muchxs europexs a decirme que "no les parece que sean xenófobos", se lo que es que "personas del primer mundo, que se creen superiores" vengan a cuestionarte tu propia cultura, o tu simple persona. Viví allí con la intención de quedarme para siempre (no mero turismo), pero el racismo sufrido hizo que nos tuvieramos que ir. No, no fue "mi imaginacion" como a muchxs europexs "les parece", se lo que es la realidad, y aún hoy día, las vivencias de amistades y conocidos que viven en ese país al que Argentina ayudó en un tiempo pasado, me llegan a mis oídos y ojos, y NO han cambiado para nada.
Comento esto porque, si por casualidad mis palabras llegan a tener algun tono de esa índole, simplemente pueden putearme. Los privilegios están ahí siempre y uno debe educarlos a golpes.
El estar viviendo por casi un mes y medio en México, entre Morelia y el DF, visitando ciertos pueblitos, me ha hecho percatarme de ciertas cosas, que le he comentado a una de mis amistades mexicanas, que a su vez, ha visitado Argentina, logrando generar entre nosotros una cierta conciencia mayor, que espero pueda plasmar aquí. No con animos de crítica, sino como realidad, quizás para que algunx que otrx que reniega de su cultura, que habla mejor de los "supuestos países más europeos de las américas" lo piense dos veces, porque las realidades que ando viviendo, en el día a día me han hehco reconocer la triste realidad de Argentina y de México como países a los cuales contrastar entre sí, para aprender de ambos cómo el porceso de colonización, de manipulación por parte de los países poderosos han hecho de ambas naciones lo que son actualmente.
Por supuesto, siempre podrán hacer comentarios, instaurar la crítica y la reflexión de forma respetuosa, siendo concientes de la posición que cada uno tiene.
Ojalá las futuras entradas sean productivas, concientizadoras, y positivas.
29 de enero de 2010
22 de enero de 2010
Recibí este texto en un mail de una amiga mía (Geli), y creo que es, a modo sintético la realidad de Haití. No es sólo una "catástrofe natural", es como dice el autor de este texto, una posición racista y un conjunto de políticas perversas contra este país a lo largo de muchos años, no solo de los países poderosos sino también de instituciones u organizaciones que se dicen "humanitarias".
La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.
El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección.
Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado… de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene “una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”. Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: “Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses”.
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: “El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro”.
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: “Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas”. Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro “puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras”.
La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
(Escrito el 26 de julio de 1996)
El terremoto afecta a un país que está siendo social y ecológicamente destruido desde hace décadas
Claude-Marie Vadrot es un periodista que ha trabajado muchos años para Canard Enchainé y Matin. Ha publicado una trentena de libros sobra la URSS y sobre Rusia. Ha sido profesor de geografía y ecología en la Universidad de París 8-Vincennes.
[...] Haití sufre uno de los medioambientes más degradados de las Américas: uno de los pocos estados del planeta en los que la historia del país se confunde totalmente, y de continuo, con la degradación de la naturaleza y del medio ambiente, porque los sucesores de los chiflados y de los dictadores no lo han hecho mejor.Fuentes:
En la región de Bombardópolis, en el extremo este, los campesinos se han visto reducidos con los años a desenterrar las raíces de los árboles para convertirlas en carbón vegetal. Porque hace mucho ya que cortaron los árboles. Venden este carbón, éste y otro que producen a partir de troncos que van encontrando todavía, para ganarse unas cuantas gourdes, la moneda local sin apenas valor. El grueso de los haitianos, señaladamente en la región de Gonaïves y en el norte, cocina con este combustible la poca comida que le separa de la muerte por inanición.[...] La cubierta forestal de Haití se reduce ya a menos del 1% de la superficie.
Los árboles fueron primero víctimas del cultivo de la caña de azúcar y del café; luego, de una exportación incontrolada que enriqueció a la clase dominante y a los norteamericanos. Lo poco que queda, sirve de “leña de fuego”, como se dice en África, o de base para el carbón vegetal. La pugnaz competición que enfrenta a campesinos pobres con campesinos –un millón— sin tierras se solapa con los enfrentamientos entre bandas armadas. Las fuerzas de las Naciones Unidas no han logrado poner más orden en esos problemas que una clase política que, reproduciéndose de forma idéntica lustro tras lustro, ha perdido todo vínculo con una población en situación de abandono: el 1% de la población acapara al menos el 60% de la riqueza de un país abocado a la autodestrucción.
Cada año, lluvias más y más devastadoras a causa de las alteraciones climáticas que multiplican la violencia de huracanes y ciclones se precipitan sobre una superficie incapaz ya de retener tierra cultivable. Las tierras transportadas ni siquiera se detienen ya en los llanos, y ganan la costa: cada año, entre 37 y 40 millones de toneladas de tierra van a dar en la mar, y sólo el 10% del agua de lluvia penetra en el suelo. El resto discurre rápidamente sobre unos suelos encallecidos en la imposibilidad de que la retenga cualquier vegetación. Múltiples consecuencias: la irremediable alteración de los microclimas de la isla, el agostamiento de mantos freáticos vitales, 400 ríos o desaparecidos o con caudales que fluyen apenas unas semanas al año. Como en el caso de la leña, unas hostilidades pseudopolíticas enfrentan entre sí a los campesinos y a los campesinos con los grandes propietarios por el control del agua subsistente: se forman bandas que matan por el control de un simple canal de irrigación. Esta sequía progresiva ha llegado a un nivel inquietante en la segunda mitad de los 90, trayendo consigo la desaparición de los abundantes peces de agua dulce que constituían el alimento básico de muchos habitantes. En la llanura de la Arbonita, hacia el norte, los propios risicultores ya no tienen agua bastante para sus cultivos de arroz.
Una paradoja para un país en el que llueve desde luego mucho durante la mayor parte del año. Y año tras año desaparecen risicultores, porque los EEUU exportan a Haití 250.000 toneladas de arroz norteamericano públicamente subvencionado, y por lo mismo, menos caro que el arroz local que se compra en los mercados.
Cada año, millares de personas pierden la vida a causa de las inundaciones que transforman la menor pendiente en un torrente furioso. Decenas de veces al año, un pequeño viento huracanado que dure media hora basta para que Puerto Príncipe, rodeado de colinas, se vea invadido desde las alturas de la capital por toneladas de detritus que se acumulan en las calles de la baja ciudad, enClaude-Marie Vadrot es un periodista que ha trabajado muchos años para Canard Enchainé y Matin. Ha publicado una trentena de libros sobra la URSS y sobre Rusia. Ha sido profesor de geografía y ecología en la Universidad de París 8-Vincennes. donde viven los más pobres. En la Ciudad del Sol, el suburbio costero más miserable, el bastión desde el que Aristide lanzó su carrera como sacerdote y luego como político, la densidad demográfica es de 10 personas por metro cuadrado: algunas familias llegan incluso a turnarse para dormir en las chabolas que uno de cada dos huracanes o destruye o inunda.
En este universo ecológicamente catastrófico que, desde 1940, ha perdido dos tercios de sus tierras cultivables la esperanza de vida ha retrocedido hasta los 52 años, lo que se explica, en parte, por una de las mortalidades infantiles –insalubridad mediante— más altas del mundo: 77 por mil. El Sida, desde luego, pero también todas las enfermedades contagiosas posible e imaginables, incluidas las que hace tiempo desaparecieron ya del resto del continente americano. El estado del agua refleja, a la vez, el estado del medio ambiente y el estado de un país, uno de cuyos escritores se preguntaba recientemente “si, a pesar de las apariencias, existe realmente”.
A todas estas desgracias hay que añadir la contaminación atmosférica generada por la circulación urbana de Puerto Príncipe y por las fábricas instaladas en el país, señaladamente alrededor de la capital. No hay la menor legislación reguladora de los residuos lanzados a la atmósfera por las instalaciones industriales. Y causa de eso, y también con ánimo de sacar provecho de una mano de obra más barata todavía que la asiática y de una legislación defiscalizada, muchas empresas norteamericanas e internacionales han instalado plantas de producción en Haití. Contaminan, salvo, claro está, en las zonas altas de la capital, en las que viven, por encima de la nube fétida, los propietarios de unos 4 X 4 con cristales opacos blindados que, bajo la protección de guardias privados, salen de una mansiones que más que villas parecen muchas veces verdaderos castillos. Castillos bien provistos de cámaras de vigilancia…
Dos proverbios haitianos, uno en francés y otro en creole, resumen la situación de un país del que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente dejó dicho en 2003: “El mundo no tienen la menor idea del horror de la situación que se vive en Haití.” El primero: “Un negro rico es un creole, un creole pobre es un negro”; el segundo, en creole: “En Haití es el blanco quien decide”. “Blanco”, en Haití, quiere decir “extranjero”. Nada autoriza a pensar que, desde el punto de vista de la naturaleza y del medio ambiente, lo mismo que desde el punto de vista político, laClaude-Marie Vadrot es un periodista que ha trabajado muchos años para Canard Enchainé y Matin. Ha publicado una trentena de libros sobra la URSS y sobre Rusia. Ha sido profesor de geografía y ecología en la Universidad de París 8-Vincennes. situación pueda cambiar a corto plazo. Pues, como explicaba un diplomático francés durante una de las numerosas crisis: “Para salir del hoyo hay que empezar al menos a dejar de cavar”. El terremoto no es sino una desgracia más para este pueblo apasionante que se debate entre la desaparición y la muerte.
Primer texto obtenido de: http://www.theclinic.cl/2010/01/20/los-pecados-de-haiti/
Segundo extracto obtenido de la revista Sin Permiso
14 de diciembre de 2009
Simplemente una recomendación para leer en está página:
" Lesbianas transexuales, derribando prejuicios y miedos"
Abril es una mujer transexual lesbiana. El desconocimiento o la ignorancia generan prejuicios en torno a esta realidad, sobre todo cuando se confunden los conceptos de identidad sexual y orientación sexual, mientras la primera define el sentimiento de pertenencia al sexo femenino o masculino, sentirse hombre o mujer, la segunda define la atracción sexual que se etiqueta como homosexualidad, heterosexualidad o bisexualidad.
[...]
“¿Por qué no puedes ser maricón como todo el mundo?”, le preguntó a Abril su madre, cuando se enteró de su transexualidad, “¿por qué no puedes ser normal, como Boris Eyzaguirre, que sale en la televisión?”.
Abril recuerda ahora entre risas la confusión de su madre con la orientación y la identidad sexual. Pero sabe que el problema va más allá, que ella misma estuvo más de 40 años sin entender qué le sucedía.
“Aunque nunca había conseguido sentirme como un chico, llegó la adolescencia y me gustaban las chicas, así que las dudas que tenía acerca de lo que me estaba pasando no tenían respuestas, porque si me gustaba las chicas, en realidad no podía estar pasándome nada”, explica Abril.
Abril no tuvo novia hasta los 26 años. “Yo pensaba como una chica, esperaba que se acercaran a mi, no yo a ellas, por eso tardé tanto”. Se casó con su primera novia y estuvieron juntas más de 17 años.
[...]
Por Internet comenzó a investigar las posibles causas de su inclinación por el mundo femenino. Dio con la androginia, que es poseer rasgos femeninos y masculinos. “Trataba de hablarlo con mi mujer, pero ella no aguantaba la conversación. Me decía que dejara de creerme todo lo que leía por Internet. Y entonces, hace cuatro años, decidí plantearme las cosas de otra manera, cambiar el enfoque, no como un hombre con pensamientos de mujer, si no como una mujer con pensamientos de mujer. Y ahí, en ese momento, me di cuenta de lo que me pasaba”.
Abril pasó tres años sin saber cómo decírselo a su esposa, hasta que el matrimonio se fue deteriorando y se planteó el divorcio. “Cuando se lo dije tuvo reacciones muy cambiantes, primero que lo sabía, después que no se lo imaginaba. Sólo me pidió que no comenzara mi transición hasta que ella se fuera de la casa. Yo lo respeté, esperé 5 meses y lo primero que hice cuando se fue, fue buscar un buen sitio de fotodepilación y comenzar con los médicos, que conseguir el diagnóstico de transexual es más difícil que sacarte el carnet de conducir, porque lo que hacen es descartar que no tengas ninguna sicopatología ni escuches voces en tu cabeza”.
[...]
Rosario vive en Barcelona desde hace dos años, casi los mismos que lleva con su vida de mujer. Trabaja en un restaurante y comparte piso con un salvadoreño que cuando se enteró que su compañero de piso se convertiría en chica, le regaló una camiseta rosa que ponía: 100% orgullosa de ser mujer.
[...]
Cuando cumplió 6 y su padre le sugirió que pidiera un deseo antes de apagar las velas de su tarta, Rosario gritó: “pues deseo ser una niña, como mi hermana, y usar sus vestidos” y sopló, dejando a sus padres atónitos y una ilusión en el aire, ilusión que se atrevería a concretar 20 años más tarde.
Desde ese momento su padre se esforzó por hacer de su primogénito un “macho”, llevarle al fútbol, jugar a la lucha y hablar de mujeres como si fueran un objeto sexual. “Me lanzaba una pelota y yo sólo quería vestir muñecas con mis hermanas. Sacaba de quicio a mi padre. Sólo se tranquilizó cuando vio que me gustaban las chicas, y que aunque era un ‘chico raro’, al menos no era maricón”.
[...]
“Llevo un año tomando hormonas y aunque ahora no soy una mujer guapa, me hace feliz pensar en el resultado final, en lo que podré ser. Ahora no salgo por sitios de ambiente. Sólo conozco chicas por Internet. Todas mis relaciones son por Messenger. Cuando sugieren que nos conozcamos lo dejo. Una vez me enamoré de una chica por Internet. Nos gustábamos tanto que me arriesgué a decirle la verdad y nunca más volvió a escribirme. Por eso ahora miento o no quedo con nadie, porque prefiero no llevarme la desilusión de aparecer como lo que soy, algo sin forma todavía. Un proyecto de mujer. Nadie quiere a un proyecto de mujer, las chicas quieren a una mujer de verdad, ¿y cómo puedo decir que soy mujer si todavía, una vez cada dos meses salgo de casa disfrazado de chico para ir a comer con mis padres?, ¿cómo puede una chica querer estar conmigo si ni siquiera el maquillaje disimula la barba que empieza a crecer aunque no quiera?”.
[...]
Discriminación en el mundo lésbico
Cuando María Alejandra llegó a Madrid desde Bogotá, hace un año y diez meses, todavía se llamaba Felipe y vestía como chico. Sus compañeros del Master de Arquitectura fueron testigos de la transformación que experimentó los primeros meses. Un día llevaba ropa más ajustada, otro día algo más femenina, otros un atuendo más masculino. Hasta que fue decidiéndose por la ropa de chica y por el maquillaje.
“Yo pensaba que la gente aquí tenía mente más abierta, pero me equivoqué. Mis compañeros se alejaron de mí. ‘Yo soy muy tolerante, pero esto me supera’, me dijo una de ellas”.
[...]
[de pequeña] “Un día le conté a mi madre que usaba sujetador y se molestó, me dijo que qué pretendía sujetar. Y me sentí muy decepcionada. Yo lo que buscaba era esa complicidad de madre hija y encontré su rechazo”.
Al igual que Abril y Rosario, María Alejandra no se sentía cómoda siendo un chico. “Yo me quedaba mucho tiempo encerrada. No me sentía lo suficiente hombre como para que una chica se fijara en mí. Siempre fui muy delicada. He pasado 32 años de abstinencia. Estoy con una bomba, recién este año lo he probado, he tenido relaciones sexuales con una chica a la que le pregunté si se liaría con una chica trans y me dijo que sí. Fue una sola noche. Mi fallo fue no saber cómo darle placer. Pero desde que lo probé, sólo quiero más”.
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tiene amigas pero cree que las lesbianas en general tienen la concepción de que las mujeres transexuales suelen ser heterosexuales y no homosexuales.
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Ni siquiera en las asociaciones LGTB en las que colabora, María Alejandra se siente aceptada como una lesbiana normal. “Me da miedo porque las chicas no ven en mi una chica lo suficientemente femenina. Entonces sólo me pregunto ¿cuál será el canon de belleza de las chicas lesbianas? Y aunque es tan subjetivo, me da mucho miedo no cumplirlo”
En junio salió con una chica lesbiana. “Era muy poco visible, tenía miedo de que nos vieran en la calle, y la gente pensaran que estaba con un travesti”.
María Alejandra está en el paro. Sabe que si no encuentra trabajo tendrá que regresar a Colombia y que no podrá hacerlo como chica. “Sería retroceder, pero en Colombia no podría estar así, en transición. Por mi familia, por la sociedad y porque nadie me daría trabajo. Lo único que me quedaría sería ser chico, juntar dinero y volver a España y operarme. Me da miedo que eso pase. Lo que sueño es volver a Colombia como una mujer, casada con otra mujer y un hijo. Nuestro hijo”.
Extraje estos fragmentos porque muestran toda una realidad que poca gente conoce y tiene varios puntos a los que quiero recalcar en términos generales.
La transexualidad es una forma de identificación personal, puede o no tener que ver con estereotipos. Sea así o no, no son cuestionables por terceros. Por casos como estos he leído a muchas mujeres bio de la colectividad LGBT que se dicen feministas, hablar pestes de este grupo tan invisible como son las lesbianas trans. La teoría feminista no puede decirle a nadie como ser o no ser mujer. La imposición de la teoría feminista no resulta muy diferente de la imposición de lo que debe ser una mujer por parte del sistema machista. Ambas ideologías manejan estándares y construcciones sociales que cuando se trata de una identificación personal, de ningún modo deberían ser aplastantes. Nadie, ni machista ni feminista, puede señalar a ninguna mujer por ser o no ser lo que es, sólo porque su teoría dice que "las mujeres" deben ser una u otra cosa. Y lo digo así de genérico porque me he cansado de leer comentarios de lesbianas transfóbicas. O más aún, sin ser hombres transexuales, un trato similar suelen tener las lesbianas butch.
El asunto no es si "se es o no se es" mujer según una teoría, el asunto es dejar a cada quién que se identifique como más le plazca, y que en vez de pelear por cambiar a gente que no generará nunca un estigma social, cambien la mentalidad institucionalizada, la mentalidad default.
La forma en que una persona se identifica a sí misma sólo le concierne a ella. Ninguna opinión de ningúnx expertx o de tercero debería estar machacándole lo que debe o no debe ser. Las mujeres transexuales pasan por otro tipo de problemas adicionales que las mujeres biológicas no suelen pasar. A su vez, como mujeres, se les suele sumar los estigmas propios de las mujeres. Es un grupo que es estigmatizado por los hombres, porque el sistema machista le cuestiona porqué no son como "se debe ser" según el machismo. Las mujeres feministas le cuestionan por el simple hecho de ser mujeres, de seguir lo que ellas creen "un patrón femenino", como si el hecho de que una mujer transexual no se maquille, no use tacos o algo similar cambie el estigma y el estereotipo que se le impone a todas las mujeres por el sistema machista. No lo cambia para nada.
Si pones a 9 millones de mujeres a no seguir el estereotipo que está implantado en el sistema de lo que debe y no debe hacer una mujer, igual no vas a cambiar nada, porque a las víctimas del estereotipo, por más que muestren hasta el hartazgo que no son lo que dice el estereotipo, no cambiará el privilegio del grupo poderoso que sigue estigmatizando a los que no tienen poder porque simplemente se les canta. Entonces en el fondo es agesivo cuestionarle a una mujer transexual porqué sigue un patrón o no de lo que es ser mujer según la teoria del que le apunta con el dedo. Hay que erradicar el estereotipo, pero de la mentalidad general, no sobre unas pocas personas que uno "cree" que lo estan fomentando. Este es un discurso peligroso que leo a menudo de esas feministas del colectivo. Cada cual que sea como quiera ser, que use lo que quiera, que haga de su vida y de su cuerpo lo que desee, lo único que sí hay que cambiar es la mentalidad default, los estereotipos repetidos generacion tras generación. Eso daña a todas las personas.
Y siguiendo con esa línea de pensamiento, también es cierto que hay algo que tienen que padecer las personas transexuales que ninguna mujer biológica pasa: "que expertxs te aseguren" si eres o no eres lo que sientes ser. Estamos de vuelta con lo que decía antes. ¿Porqué tienes que pedirle permiso a una persona que no sabe cómo te sientes, que no sabe lo que vives, para que te permita y te garantice un tratamiento médico que necesitas? La realidad es que luego de pasar por un calvario de toda índole médica, muchas mujeres transexuales salen negativo de esos estudios. El blog de Anima Fragile comenta muy bien su situación en el pasado. El hecho de que no sigas el modelo impuesto por una sociedad patriarcal hace que estos supuestxs "expertxs" del culo no te determinen tu identidad de género. ¿Y eso es malo? Es gravísimo, porque dejan a esa persona a que siga en un estado que no quiere. Muchas de ellas se autohormonizan y eso es peligroso para la salud sin guía médica. Pero las ganas de ser mujer, de ser reconocida como mujer, de ser como quieren ser, muchas veces resulta más fuerte y se arriesgan a ello. ¿Esto es respetar? Claro que no. Por eso el colectivo trans ha hecho y hace manifestaciones en pos de que se quite esta contextualización "de enfermedad" a la transexualidad. Una persona que se identifica con determinado género tiene todo su derecho a que pueda acceder a la medicina y a la tecnología de hoy día para que su calidad de vida mejore. Nadie tiene una identidad de género por capricho. Cuestionar esto es menospreciar la capacidad de desición de estas mujeres. De la misma forma se las menosprecia cuando quieren tener una vida que según a determinada teoría no le gusta que lleven. Son mujeres adulta la gran mayoria, las adolescentes también pueden pensar, vamos, y nadie sabe mejor que ellas mismas lo que pasa por sus mentes y cuerpos. Cuestionarles sobre sí mismas es faltarles el respeto.
Y otra parte de esa mentalidad default que está impuesta en el machismo y en algunas partes del feminismo también, es la de la heteronormatividad. La transexualidad no condiciona a nadie a la heterosexualidad. Hay hombres transgénero como mujeres transgénero homosexuales y es hora de que todxs vayamos teniéndolo en cuenta. Porque así como preguntarle a una mujer (u hombre) si tiene novio (novia) es una falta de consideración respecto a la diversidad de sexualidad, también lo es si se da por sentado que las mujeres transexuales sólo pueden salir con hombres.
La diversidad es Diversidad de verdad, y no es cosa de pedir "tolerancia" así como pidiendo permiso, no. Es cosa de exigir respeto. Basta de asombros estúpidos, de ideas default, de cuentitos repetidos tras generaciones, de bromas idiotas. Es hora de madurar como gente de mente realmente abierta, no de esa hipocresía del discurso del "todo bien con el otro pero lejos de mi".
Existen personas, y como personas se les debe tener respeto.
5 de diciembre de 2009
Simplemente no puedo estudiar.
He encontrado una página muy interesante, con recopilación de frases, ideas y esas cosas de la vida diaria de las personas homosexuales o que padecen personas homosexuales.
Escogí un par de viñetas de Olga Berrios, que se presenta: "soy linuxera, ovolactovegetariana, apóstata y lesbiana".
Entren a su página a disfrutar de su humor y no tan humor de forma completa: http://www.labroma.org/blog/tiras-asi-que/
Para la gente que no sepa, en Argentina se presentó un proyecto de ley para permitir el matrimonio, con todas sus letras, a todo tipo de parejas finalmente. No sólo a las heterosexuales.
Sin embargo, ha habido mil y un problemas. Desde que se la propuso se ha permitido una dilatación espantosa, tiempo en el cual se organizaron la derecha, los conservadores, los puritanos y todas esas organizaciones cristianas que nunca existen sino sólo cuando "deben" molestan a ciertos grupos (mujeres que quieren abortar, parejas no-heterosexuales, personas no cis-género, etc, etc).
Incluso antes de que esta ley se apruebe - o no - muchas parejas homosexuales han buscado por medio de cartas documentos exigir el permiso para su casamiento debido a que la ley de casamiento en sí misma NO especifica que necesariamente deben ser hombre y mujer quienes contraen el enlace.
Por milagro, una jueza llamada Gabriela Seijas aceptó el pedido de Alex Freyre y José María Di Bello, determinando que el registro civil DEBIA casarlos el primero de diciembre. Para ver el fallo, aquí.
Todo pareció andar sobre ruedas. Este evento iba a generar un precedente para impulsar aún más la ley que está en la cámara del poder legislativo.
Incluso Mauricio Macri, el gobernador de capital federal, dio su aceptación a la resolución de la jueza afirmando explícitamente en un video que no apelaría a la decisión de Seijas. El video aquí.
Esto era verdaderamente genial. Todo indicaba que el cambio se iba a producir irremediablemente.
Sin embargo, a dos o tres días de la boda de Alex y José María, una jueza de otra jurisdicción APELÓ el fallo en una maniobra ilegal asquerosa. Como dice Bruno Bimbi en su artículo de "una maniobra ilegal contra el matrimonio gay":
[...]Este grupo de animales fachos resultan ser una pinturita para la historia argentina. Es increíble que aún se les de voz y voto a semejantes bestias. Bruno Bimbi hace una muy buena radiografía de los animales pútridos que están detrás de todo este movimiento anti-homosexual en su artículo "Esa bonita gente". Que por cierto, muy amable de su parte tratarlos como "gente".
Había un fallo autorizando el matrimonio de Alex y José María, dictado por la jueza a la que por sorteo le correspondió entender en la causa. Su competencia no había sido cuestionada por las partes ni por el fiscal y su sentencia no había sido apelada. El plazo legal para hacerlo venció. La sentencia estaba firme. Pero un grupo de abogados presentó varios pedidos de nulidad en diferentes juzgados y fueros, jugando a la lotería con el sistema. Apostaron a que, presentando muchos recursos en diferentes lugares, alguno le podía caer a algún juez "amigo". Luego de que todos los anteriores fueran rechazados por razones obvias (no eran parte en el proceso, el plazo estaba vencido, etc.), encontraron una jueza dispuesta a inmolarse.
El grupo que presentó los recursos está compuesto por ex funcionarios de la dictadura, abogados defensores de militares acusados de delitos de lesa humanidad, organizaciones antisemitas, admiradores confesos de Franco y Mussollini y fanáticos religiosos de ultraderecha. La magistrada Gómez Alsina, por razones que la justicia deberá investigar, decidió ser cómplice y usar su sello para ponerse al servicio de una maniobra ilegal, impidiendo a dos ciudadanos argentinos ejercer sus derechos constitucionales.
[...]
Evidentemente no son animales salvajes sin ningún tipo de poder. Claro que no. Ellos detentan y concentran mucho del poder del país. No sólo eso, sino que se enzañan en conservalo, sea por los medios que sean.
A este grupo no le va a fectar en lo absoluto que personas no heterosexuales se casen. No se va aproducir el fin de mundo ni una de esas estupideces que dicen por ahí. Como eso del "matrimonio" homosexual ya no escandaliza a mucha gente (en el sentido que hay una mínima apertura, y a un gran porcentaje de argentinxs - aproximadamente el 66% -, según encuestas nacionales, no le importa que se casen personas homosexuales) ahora el asunto que ventilan por ahí lleno de prejuicios es el de "la adopción".
- "Que se casen, no me importa, pero que no toquen a los chicos" - pensamiento del argentinx promedio, con su cerebro lavado de estereotipos y discriminación de todos los colores.
¿Tan difícil es entender que la gente no-heterosexual genera, al igual que cualquier pareja hetero, un ambiente donde puede crecer un infante?. ¿Cuál es el problema con ello? Los grupos conservadores levantan su bandera de que la comunidad homosexual es promiscua, degenerada, contagiosa, etc, etc, y que esas cosas las hacen frente a lxs niñxs, de que éstxs necesitan de la "figura parterna y la figura materna", y que en esas familias sólo salen niñxs homosexuales.
Simplemente más prejuiciosos no pueden ser. Tampoco esperaba menos de grupo tan asqueroso como es el que está en contra del matrimonio homosexual.
¿Porque nadie, cuando escucha esas cosas, ridiculiza al/ a la imbécil que las dice? Las personas homosexuales pueden generar el mismo ambiente cariñoso para el desarrollo del infante, en la misma medida que lo hacen los heterosexuales. Ahora no me vengan con la estupidez de que las familias heterosexuales son la cosa más bella del universo y generan el mejor ambiente para un infante porque les puedo presentar a mis padres o a cualquier otra pareja del promedio. Hay gente que puede decir que su familia es un infierno Y son padres heterosexuales. Entonces la base de la "famiia feliz" que te venden diariamente no es por el lado dela sexualidad, ¿no?
Las"figuras" y esas estupideces esgrimidas por la psicología de hace dos siglos - la misma psicología que hablaba de la homosexualidad como enfermedad - son más patrañas del retraso mental y social que tienen estos grupos. Usan "ciencia viejísima" para validar sus puntos.
Esto me hace recordar que una vez en el facebook ingresé a un grupo que, a modo de slogan decia algo asi como "grupo antigay - Estamos en contra de los homosexuales, pero con respeto".
Era verdaderamente... chistoso, por decirlo de alguna forma. Estar en contra de una persona, por el simple hehco de ser persona, pero estar en contra con "respeto". Menuda incongruencia.
El asunto es que ese grupo, entre sus "bases científicas" con las cuales legitimaba sus prejuicios no eran más que papers de los años '60 y lo mas moderno era de lso '80: científicxs, que como humanos insertos en la soceidad y adoctrinados en el prejuicio, ayudaron y ayudan a los grupos de poder con el uso de la ciencia para avasallar gente. Lo de siempre: irresponsabilidad científica, bastante común en estas disciplinas humanas y sociales.
Actualmente, y aunque odie hacer alusión a la ciencia para esto, está más que comprobado que lxs infantes que se desarrollan en un entorno de padres homosexuales no están ni peor ni mejor que quienes se desarrollan en un ambito con padres heterosexuales.
Y odio tener que justificar esto con estudios, que se pueden encontrar googleando un poco, porque en el fondo, atrás de esa investigación, por más buena intención original que hubiera habido, hay una búsqueda de la erradicación del estigma por medio del mismo medio en que se lo generó o por lo menos, se lo perpetuó. Es decir, estamos tratando de decirle al mundo "miren, con esta ciencia vemos que estas personas no son promiscuas por naturaleza, que no pueden saciar su deseo con nada ni con nadie, que no generan chicos homosexuales y podemos "permitirles" tener hijxs porque no contagian su homosexualidad. Aca esta el paper que lo garantiza".
Es molesto. Porque no es necesario ni un master, ni un doctorado, ni un post-doctorado para darte cuenta que las personas son personas, y tienen su personalidad. Y una pareja son dos personas. No importa que sexualidad tengan. Si quereen ser padres o madres lo harán con las mismas buenas intenciones que lo hacen las parejas heterosexuales. No van a criar infantes para comerselos cuando esten rellenitos. No es necesaria la ciencia para decir "no generan infantes homosexuales" como si eso fuera bueno. ¿Acaso ser homosexual es malo? ¿quién determinó tal cosa? Además, si fuera por causa neta de los padres, evidentemente no deberían existir los homosexuales.
¿Pero estos grupos que enteinden? solo quieren perpetuar sus derechos, esos "derechos" que el exceso de poder les dio para con otros, en este caso, el grupo no-heterosexual, y poder seguir viviendo como si "no existieran".
El asunto es que el primero de diciembre Alex y José María, junto con muchísima gente de la comunidad LGBTIA y algunas organizaciones en contra de la discriminación y a favor de la diversidad fueron al registro civil donde el gobierno de capital federal, o sea, el que gobierna Macri, terminó acatando la apelación por más ilegal que ésta fuera en vez del fallo original, demostrando sus colmillos abajo del pelaje del becerro. Ver el video parte uno de la queja de la comunidad aquí y la parte dos aquí.
Una absoluta y profunda traición a las personas que se ilusionaron con sus palabras y su embustero apoyo. La crítica que el Arzobizco le hizo a Macri parece que pesó más que el derecho y la felicidad de toda una comunidad. Como siempre, el catolicismo metiéndose en nuestras leyes, y en la forma en que nos gobernamos.
Y para finalizar, simplemente copio y pego fragmentos de una excelente nota (completa aquí) al respecto de toda esta situación de la mano de Osvaldo Bazán, otro periodista de la comunidad:
[...] Por la Constitución Nacional, todos deberíamos ser iguales ante la ley. Sin embargo, si un ciudadano desea casarse, el Estado lo obliga a que sea de manera heterosexual, estableciendo así una diferenciación clara. Los ciudadanos heterosexuales pueden casarse de acuerdo a sus deseos; los homosexuales, no. ¿Por qué? Porque el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer.
El Sol siempre giró alrededor de la Tierra y era de una obviedad concluyente: bastaba levantar la vista y ver el Sol que iba de este a oeste cada día. Aristarco de Samos, 200 años antes de Cristo dijo que siendo el Sol, a ojo de buen cubero, más grande que la Tierra, quizás fuese al revés. Copérnico, en el siglo 16 llegó a medir distancias y volúmenes y concluyó que, pese a lo que se veía, la Tierra giraba alrededor del Sol. Johannes Kepler perfeccionó la idea al advertir que la trayectoria de los planetas era elíptica, no circular. Galileo Galilei descubrió los satélites que giraban alrededor de Júpiter y pensó que quizás entonces Júpiter y sus satélites eran un modelo del sistema solar.
La Tierra, entonces, contra toda evidencia, empezaba a girar alrededor del Sol.
La Biblia decía otra cosa y el Vaticano intentó tapar la realidad con el mensaje del orden natural, de que siempre había sido así. Dicen que Galileo no pronunció la famosa frase “Y sin embargo se mueve” cuando lo amenazaron con quemarlo vivo si no desmentía sus investigaciones. En realidad, no hacía falta. Se movía igual.
Giordano Bruno, al que la santa iglesia católica apostólica y romana quemó vivo por decir que la Tierra no era el centro del universo, sí le dijo a su Papa asesino: “Tiemblan más ustedes al anunciar esta sentencia que yo al recibirla”. Los dueños del orden natural no están cómodos cuando su orden se demuestra falso.
Que el matrimonio es la unión entre hombre y mujer es algo que ha resultado tan natural que mucha gente no se lo ha cuestionado jamás y les resulta increíble que se cuestione. Pero se cuestiona. En los últimos años, un número cada vez mayor de personas, acá y en todas partes, lo cuestiona.
¿Cómo fue que llegamos a esto?
Cuando en pleno pánico por el mundo nuevo que aparecía gracias a Colón, Lutero y Gutenberg (quienes descubrieron consecutivamente que el mundo era geográficamente distinto a como se pensaba, que podía ser pensado en otra clave religiosa y que todos podían llegar a saberlo gracias a la imprenta) la Iglesia Católica llamó al Concilio de Trento (1545-1546), que perfeccionó el de Letrán, de 1215, en donde instrumentó la Contrarreforma, determinando el eje moral de los próximos quinientos años. Allí se reafirmó que todo el sexo que no tuviera un fin reproductivo era un “pecado nefando”. Nefando es aquello de lo que no se puede hablar. Si no se puede hablar no existe. El matrimonio no se constituyó naturalmente entre un hombre y una mujer. Fue una decisión política de la institución más poderosa del mundo de hace 500 años, mantenida a tortura y hoguera. Se persiguió no sólo otro tipo de unión, sino aun hablar de su existencia.
Es increíble que mucha gente crea que esto es “natural”.
Al “no existir” no heterosexuales al momento de desarrollar los códigos civiles, los legisladores ni consideraron la posibilidad de que aquellos que no existían tuvieran derechos. En ese tiempo, en ese contexto, se entendía. Era como legislar para marcianos. No había marcianos. Todos eran heterosexuales.
Pasó mucha sangre bajo el puente. La Tierra siempre giró alrededor del Sol, aunque no fuese evidente. Nunca en el mundo hubo sólo heterosexuales, aunque no fuese evidente.
Recién a fines del siglo XX la humanidad empezó a ver que en la naturaleza hay también hombres y mujeres homosexuales. Hay bisexuales. Hay transexuales. Hay transgénero. Y eso es lo que se sabe hasta ahora. O mejor, lo que yo sé hasta ahora. Todos nacimos de la unión de un óvulo y un espermatozoide, por lo tanto todos somos iguales.
Exigirle al Estado el mismo derecho a todos los derechos, no es sólo cuestión de derecho, es cuestión de igualdad.
No se puede aceptar una legislación especial. No puedo aceptar ser un kelper en mi país. Y los ciudadanos del país no deberían aceptar que hubiera kelpers.
Si los heterosexuales tienen posibilidad de gozar y sufrir de matrimonio y unión civil, no hay ninguna razón para que los que no somos heterosexuales debamos conformarnos con unión civil solamente. Los mismos derechos, con los mismos nombres, si es cierto que debemos ser iguales ante la ley.
No sé si quiero casarme, no tengo la oportunidad de saberlo.Hoy, mientras el Estado me lo prohíba, sólo puedo decir que no puedo casarme.
Para los no heterosexuales, decir “no me quiero casar” es mentira. Si los no heterosexuales lo decimos, es sólo el síndrome de la zorra que dice que no le gustan las uvas, porque no las alcanza. No querer casarse es un privilegio de heterosexuales. Un privilegio que no les molesta tener y que quieren mantener a toda costa, incluso aquellos a quienes les fue mal en el matrimonio, como la señora Michetti. Está de moda ahora en cierta progresía quejarse: “¿Al final tanto lío para terminar pidiendo por una institución que ya demostró su fracaso en todos los frentes?”.
No es cierto. El matrimonio es muchísimo menos importante que la igualdad. Pero la igualdad lo incluye. Los heterosexuales tienen un privilegio por el solo hecho de serlo. Contra eso luchamos.
Al animarnos a enfrentar el mandato “nefando” muchas cortinas se descorrieron. Nuestras familias, amigos y compañeros de trabajo supieron que no había nada que ocultar. Que podemos ser buenas o malas personas, pero que en eso nada tiene que ver nuestra sexualidad. [...]
Todo está al revés y un gobierno de derecha que alguna vez trató a los homosexuales de enfermos (no) toma una medida progresista mirando las encuestas y acepta el reto de una autoridad religiosa y casi lo desafía, pero al final, como es costumbre en su gestión, muestra atroz incapacidad política y todo queda en nada. Un gobierno autotitulado progresista aplaude el papelón de la derecha sin hacerse cargo de impulsar la ley que termine con la desigualdad, excepción hecha de alguna gente del Frente para la Victoria que puso el cuerpo desde el principio, como Juliana Di Tullio, Tito Nenna y pocos más. Las organizaciones de defensa de los derechos de las minorías sexuales bardean (bien) al gobierno de derecha pero no al gobierno supuestamente progresista entre otras cosas porque muchos son dependientes económicamente de ese gobierno. ¿Por qué un gobierno autotitulado progresista que se lo pasó gobernando con las encuestas en la mano, en este caso, las desoyó? ¿Tanto miedo le tienen a la Santa Inquisición? ¿Alguien duda de que si la Presidenta en lugar de [...] ir a saludar al Santo Bagre, hubiera levantado el teléfono y lo hubiera insinuado, ya tendríamos la ley?
No nos vamos a conformar con unión civil porque no hay una sola razón para que el Estado mantenga la diferenciación de derechos entre quienes son heterosexuales y quienes no lo son.
Los no heterosexuales tenemos que poder decir: “Sí, no quiero”.
Las leyes deben ser para todos, no puede importar si uno es heterosexual o no.
No nos subestimen, no estamos pidiendo sólo el derecho a casarnos, aunque también lo exigimos. Estamos pidiendo ser legalmente iguales.
¿Tanto cuesta entenderlo?
El Estado privilegia a los heterosexuales por sobre los homosexuales. La única razón es que son mayoría. Permitirlo es seguir asegurando que el Sol gira alrededor de la Tierra.
